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ESE AMOR ERA MENTIRA

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Entré en el bosque, allí, en lo más profundo y oscuro, de la mano del viento. Un resplandor, desde la copa de los árboles, inició una danza al compás del silencio. Aquella hoja roja palidecía, y caía trazando una sombra malva sobre la luz mágica de la Vieja Luna. Salpicaban sobre mis oferentes manos rúnicas, girasoles henchidos de pepitas que saltaban alegres entre mis dedos.Lejos quedaba el infierno de la ciudad vacía. Todos los silencios huyeron tras las luciérnagas de la sinrazón de aquel amor hecho para el tacto en las noches de pasión. Ese amor era una mitad mentira y la otra su reflejo. ATHO         

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Jueves, 24 de Julio de 2008 18:41 Autor: José Álvarez Arnal. #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

EL TITAN DEL OCASO MODIFICA EL ROSTRO DE LOS AMORES MUERTOS

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          ... empezamos una danza ritual... pero ¿qué digo? ... danza no, era... girar, girar, girar... a la derecha, a la izquierda, sobre la hierba, sobre las violetas, sobre las flores en espiga del heno, bajo el sauce, bajo ella, sobre ella. Su cuerpo temblaba como la cola de una lagartija. Finalmente se paró. Muerta. De inmediato, habité en la tumba del silencio. De la maravilla de caricias y alabanzas que yo esperaba recibir, nada. Me miró a los ojos diciéndome: -Eres un extraño, estoy contigo y no te amo.Pude sonreír y una estúpida sonrisa quedó en mi cara. Ella ni siquiera sabe ni sabrá que su cuerpo hace tiempo me sabía como un mal vino rancio. Pero le amaba.

           -Tú, que ahora me confiesas desamor, sentirás dolor en tu cuerpo cuando imagines placer al ser amada por otros hombres que no te querrán como yo te quiero –le dije.

           - El amor se burla de mí. Me engaña y me maravilla. Luego desaparece –contestó.

           Se levantó con elegancia, soberbia, sin ropa, con su cuerpo turgente lleno de caricias. Nunca podré olvidar como se iban cayendo mis besos de su piel agarena para mezclarse con el viento.

Yo le amo. Esta primavera se va. No la primavera, ella.

Ahora todo es arena de desierto, arena y viento. En mi taberna falta la lámpara y en su vid el ruiseñor.

Está llegando el verano. Ahora sobre el heno seco pienso en ella.  Me levanto... ¿Acaso es posible la calma? Aparto el heno amontonado a patadas...  el sauce me parece extraño, no hay violetas, ni amapolas, ni está ella...

Mas ¡ay! ¿No me estará permitido amar y ser feliz? Mis sentimientos de amor siempre tienen una superficie limitada. Este amor ha muerto. Está velado por las sibilas de piedra que pastorean serpientes.

Quiero divisar, desde las cimas de estas montañas, a los caballos de luz cuando serpentean, por atajos equivocados, el vuelo de los astros que ocultan amores tan unidos, como la hiedra y el roble.

Antes, me acercaré a las cuevas del eco que hay más allá de la arboleda, y llamaré al fabuloso cisne que habita en el viento que no muere, para que lleve mis palabras y las cuelgue en las moreras deshojadas, cuyas ramas fueron acusadas de deicidas.

 

El colorismo del verano se está difuminando por el horrible calor. Me voy, no sea que, salten chispas de mis pensamientos, y arda el paisaje y yo con él. El titán del ocaso modifica el rostro de los amores muertos Los dioses de verdad pueden con todo.

 

ATHO

  

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Domingo, 28 de Mayo de 2006 17:59 Autor: José Álvarez Arnal. #. Tema: RELATOS Hay 1 comentario.

NO TENGAS MIEDO A AMAR

20060522145206-8152.jpg   Chorche deseaba oír el crujido de las hojas ocres que divisaba desde la ventana. La oscuridad de la habitación le comprime aún más ese pensamiento. Una espesa niebla que estremece el amanecer no deja ver como duerme el horizonte rojo sobre los viñedos. El instinto sexual de Ofelia, después de tanto tiempo sin sentirlo, se adueña de su cuerpo, y se prepara para recibir las caricias de su amado Chorche.Empieza a llover. Un sapo, con la lentitud de un monstruo, salta desde la verja de la pérgola al pozo vestido de hiedra.Toda aquella indiferencia infinita que siempre aparecía en momentos idénticos, se había convertido para él en una pesadilla.  No sabe como amar.Surgen colores que alteran el paisaje haciéndolo bello. Un gato negro subido en un banco de la alameda, maúlla, cruza el camino que lleva al río, y no lo estropea.Ella sigue tumbada en la cama solo cubierta con los primeros rayos de luz que se cuelan peleando con la oscuridad. Parece trágicamente ansiosa. Chorche, se sienta a su lado decidido a romper el maleficio. Cuando se busca algo, en alguna parte, en el laberinto del amor, siempre ves llorar a alguien con el llanto de los poetas.¿Cómo puede Chorche, pues, encontrar el camino que le lleve a la pasión de Ofelia?Por fin el día escancia rojo vino sobre el paisaje. Los pensamientos que fermentan silenciosos como fiemo que humea fétido, se diluyen con la visión de la figura de Ofelia, tan cerca, y tan palpitante.Las caricias que está recibiendo del hombre que ama, le producen un cosquilleo de alas de mariposa, los temblores de placer le hacen tambalear las columnas de sus muslos, hasta ese momento, guardianes de su templo de amor, alejado de esos misteriosos y obscenos callejones de la lejana ciudad. Chorche y Ofelia se besan. El gato negro se ha colada por la ventana. Tumbado sobre uno de los bancos de madera que limitan el lar, los mira con la cabeza apoyada en sus patas delanteras.De las pupilas de la pareja saltan relámpagos que se cobijan en el sagrado territorio de sus sentimientos más íntimos, y se funden amor y sexo.El viento que viene del bosque donde se posan las brujas, no consigue interrumpir el ritual de los cuerpos de Chorche y Ofilia. El gato negro se ha dormido. José Álvarez “ATHO”11-03-2006

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Lunes, 22 de Mayo de 2006 14:52 Autor: José Álvarez Arnal. #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

ATHO SE VA A GRANADA

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¾¿La vida ya no te tiñe de poesía?¾¿Cómo dices teñir? mi vida es la poesía¾De pintar, o cubrir de ese manto que nos pone el alma con sabor a jarabe dulce de la abuela, rescatándonos la niñez como en frágil cuento, donde solo las hadas nos amadrinan..¾Déjame descansar sobre tu alfombra, debo de estar  preparado para la batalla.  ¾Ven, descansa, mientras el  rocío de mis  fragancias te cubren de una nueva escala musical.¾Siento tu dulce azul que se derrama.¾¡Ah! Azul soy, envuelta en altos vuelos de halcones dorados me elevaste en el ultimo vuelo, y no quieres bajarme y yo, no quiero bajarme y tu, no quieres soltarme y yo, no quiero soltarte.¾Mas no oigo el sonido de los pájaros, ni el de tus besos, o, ¿es una serenata sin esperanza?¾Mira en el filo de tu nariz, allí se para erguida. la esperanza. No te pongas bizco, pues,  el cíclope mira lejos y diferente,  solo se mira con los ojos del corazón., dijo un principito... y es así entonces que podrás verme, sentirme de puntillas escalar tu espalda para no ahuyentarte de tu sueño.:¾Me da miedo verme solo con mi libertad. ¾Para estrechar las manos de la libertad, antes debes de saltar al vacío , desprenderte  de las cargas  de los miedos,  sacudirte  como perro pulgoso...¾Lo que más pesa es una vida vacía.¾Mira hacia dentro, es tan. rico el panorama... la soledad, el vacío. no existe.¾Estoy al lado de una ventana, solo veo nieve.  ¿Es verdad que los amores olvidados se convierten en estrellas? Mi hermosa dama, debo partir a la conquista de Granada, no sé si volveré, en la torre más alta de la Alhambra colocaré  el pañuelo que me dejaste sobre la lanza. No hagas más dura la despedida. Mi caballo patea sobre la calzada, debo partir, adiós. Atho de Jazaria

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Jueves, 18 de Mayo de 2006 17:12 Autor: José Álvarez Arnal. #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

MIEDO ASOÑAR

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¡Oh pensamiento! ¿Por qué quieres que no la deje?  Si no sé fingir. Nada de laberintos. ¿Por qué te obstinas? Si permaneciera junto a ella, me exterminaría. Solo es un amorío, querido pensamiento, ignorancia y ensayo de amor.
¿Por qué insistes? No. Ese amor, no puedo.
Se durmió sobre mi pecho, se perdió en sus sueños, y sus labios musitaron otro nombre. Sonreía con una mueca sexual. Arropé su cuerpo desnudo, y me fui de su lado.
¡No me aplastes! Algo dicen los sueños.
Ahora sobrevivo a las quimeras de los poemas, y a las mujeres tristes de luna.
Letra y luna de lobo que conforta.
Invisibles filigranas que dejan, palabras y besos, llenos de mentiras.

Viernes, 10 de Marzo de 2006 18:36 Autor: José Álvarez Arnal. #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

FINAL

EXTASIS.jpgEl rocío, embajador de la aurora, inventa sueños con caligrafía de luz, rasguños de poemas secretos, que nombran sentimientos de diferente manera, y los transforman en un brebaje alucinógeno.
Todo el azul sigue colgado de los tejados y del bosque silencioso.
Tu huella pasada a fuego, es ahora, algo que no se ve, como las profecías de las sacerdotisas del oráculo de Delfos, perdidas en el infinito.
Tuve que olvidarte, y quedé como muerto. Nunca más nos volveremos a ver, pues me he transformado en viento. Me importa lo que soy, no adonde voy.
Debajo de aquel sueño, nunca se vieron los que de verdad eran.
Eran tierras cubiertas de agujas secas de pino.
El dolor purificó mis egoísmos. La cadena de aquel/os sentimientos se ha exilado del pasado, y peregrinan en busca de otras aventuras. La vida es puro deseo, hay que construir ilusiones a nuestra semejanza, si no quieres morir de angustia.
Un nenúfar grande, redondo y amarillo, flota sobre la tranquilidad de este hombre atento a un nuevo amor, no en tensión, si eufórico, porque estoy creando} y he ocultado furtivamente las heridas que dejó tu despedida.
Martes, 26 de Julio de 2005 09:37 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

EL ALACRAN NO ES FELIZ SOBRE LA PIEDRA

PUBIS.jpgEste día, coloso paciente de si mismo, colecciona colores ámbar con manos transparentes. El viento columpia olores trigo y cebada. En el horizonte remoto, mazorcas de nubes cabalgan sobre una marquesina que protege un cielo impoluto.
Una música confusa entre la arboleda se mezcla con un silencio bíblico. El verano se funde serenamente sobre el tejado de pizarra gris.
La pista llega limpia al edificio completamente vacío de vida. Un pueblo absurdamente colgado de unos riscos, pequeño pero lleno de magia, se divisa desde la puerta de entrada. En los campos de cereal, las espigas inclinan su pesada cabeza esperando ser tragadas por las fauces de las máquinas. El esfuerzo de los agricultores modifica la expresión de sus rostros morenos.
Los gorriones parecen clamar más belleza para la campiña. El río arcaico se va deteniendo en el valle, cansado de turbar la paz en los barrancos de su montaña natal.
Se ha terminado la labor por hoy. Los árboles cobijan en sus copas a los alegres pájaros, y bajo su sombra, a los campesinos. Unos, picotean en las higueras sus frutos de piel oscura que se abren rojos. Otros, beben vino en bota de cuero, que también brilla rojo, entre bocado y bocado de pan y jamón.
El silbido de un tren que cruza el valle espanta las aves que, trinando, se sumergen en la profundidad del bosque próximo.
Dentro, el humo de un cigarrillo cubre como un sudario, los pensamientos que salen tristes a morir sobre la mirada de los ojos del recién llegado que, habla solo:
“Niebla, amiga del alba, levántate. Nostalgia, negror de surcos interminables, aléjate. ¡Oye esta música! ¡Qué distinta! ¡Qué lejanía! Aquello, veneración y amor, caricias de corolas azules. Esto, recodos de viento que aúlla, sombras de olvidos. Huyo torpe, misérrimo, abrumado. No sé la causa de tu adiós. Amargo orujo endrino. Callé y no lloré. Dijiste: ¡Nada que hacer! ¡Oh triste razón! Te amé más allá de las nubes que se agarran a esas montañas. Amé las noches pasados contigo, desesperado por alcanzar el paraíso. Cuando me acariciaban tus manos llenas de infinitos, ocultabas que querías no amar. Traspasaste la vidriera gótica de mis poemas con el vértigo de tus silencios. Me decías que, gracias a sus colores, pudiste ver por primera vez el baile de luna. No me amaste. Mi castillo de ilusiones lo vi girar con fuerza cuando se deshacía en el mar. Se perdió… Vivías deprisa, sin empezar a leer el relato que nunca podía terminar. No debí suplicarte, como manos de mendigo, limosna de amores”.
Es víspera de San Juan. Las llamas de las hogueras se están muriendo sobre los rescoldos cuando sale a pasear entre los tilos que llevan a la glorieta.
No tiene un ramo de menta, o de rosas, o de espino negro, o de malvas húmedas de rocío, para conjurar la buena suerte.
Se refugió en su propio mundo, envuelto en sus fantasías amorosas, se alejó de la realidad. Tenía miedo de la vida que le rodeaba.

Pensaba:
“Dicen que somos huéspedes en la tierra, exiliados de un paraíso, pero a mi me gustaba ese destierro. El destino me empuja a otro sitio, mas ¿a dónde? ¿ al vacío?”

El amor para ella fue como la flor de los prados, pronto se mustió, se desvaneció. Por eso él, ante la brevedad, se siente más herido.
Las noches de tórrida pasión le han dejado a él, una huella pétrea. Para ella, fueron como la geometría de las dunas del desierto, cambiaron con el viento.
ATHO
Viernes, 15 de Julio de 2005 23:33 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

SOBRE EL CESPED FRESCO

2400-1153.jpgPRIMER ACTO:

(De fondo, un bosque con los colores del otoño.)

ATHO:
( Pensativo. Sentado en un tronco hueco caído sobre un lecho de hojas amarillas)
¿Cómo agradecer los comentarios a “Yo intento escribir?”
( Mira el rastro de seda que va dejando una araña sobre las ramas secas de la última tala de robles. En su mano derecha lleva una rama de fresno. Golpea las hojas, que saltan y vuelan para volver a caer rotas en mil pedazos de colores. Sigue pensativo.)
... tan difícil me resulta comentar sus textos como difícil expresar cuán agradecido estoy de los suyos.
( Mira el cielo por donde ve cruzar a las grullas que, en formación, vuelan sobre el bosque)
... estas ya regresan del norte de Europa, allí se han amado, y vuelan a sus cuarteles de invierno.
( De uno de los bolsillos grandes del tabardo, saca un cuaderno y un bolígrafo de tinta negra y fina)
...vamos a ver qué dice Rosa: “ no dejes de escribir” ... No lo voy a dejar ¿sabes? es mi otra vida, o, mejor dicho, mis otras vidas. ¿Sustituir olivera u olvidado? ... olvidando, creo que no debo. Me parece literario “ olvidar su vuelo”. ¡Algo imposible para las aves! ¿No crees? Veamos, “olivera”, ya me duele cambiar uno de mis árboles preferidos. Verás, voy a sustituirla por “ se acurrucaron en los huecos de los árboles olvidando su vuelo.
( Aparta con su dedo índice y pulgar de la mano izquierda dos hojas que han caído sobre su libreta de apuntes)
... bueno, vale, así queda. Le daré las gracias por sus observaciones.
(Pausa. Se mira el reloj de muñeca. Pasa hoja, y recuerda: el camino que lleva al río está cubierto de rosada)
... Carmen : ¿Sabes? Los vencejos también tienen las alas en forma de guadaña.
( Se levanta y camina lentamente. Se escucha el trino de algunos pájaros del bosque. Piensa en voz alta)
Lola: Tú sabes de abrazos de mar, y yo de estos remolinos de río bravo, que acaba de nacer cerca del ibón que tiene bufanda de nieve, y quiere besar tus palabras. Gracias.
( Se apoya en una roca brillante y ordena sus pensamientos)
... ¡jo! Alena, tú de monja. ¡Vaya! Debí decir ¡jo! Alena, ¿tú monja? ¡Fuera la “de”! Abrazos.
( Se sienta al lado de la peña que le ha servido de mesa, y apoyando la espalda, sigue pensando en voz alta)
... y a Luis, ¡Qué! ... que tiene razón: al puntuar, me sucede como a este torrente, baja entre piedras que no están rodadas, y se permite el lujo de pasar por encima, sin permiso de las aristas. Gracias Luis otra vez.
( Aparece al otro lado del río un jabalí con intención de beber pero, al ver a Atho, se escapa, dejando gruñidos y olor a pelo salvaje)
Ophir: tu nombre me suena a oro, marfil, Salomón, Hiram, señor de Tiro, Arabia Feliz, Yemen... pero... yo soy el fascinado.
( Cae el telón)

SEGUNDO ACTO.
( Fondo: una senda paralela al río que lleva a una cabaña de montaña)

ATHO:
( Se levanta. Sigue la senda que le lleva al refugio. La chimenea humea, cubre el espanta-brujas con un humo espeso y negro. En voz alta sigue pensando.)
... está ardiendo la madera húmeda, voy a atizar el fuego, no vaya a apagarse. Hace frío, estas primera nieves se dejan sentir.
(Entra en la vivienda. Deja el palo, cuaderno y bolígrafo sobre la mesa. Se sienta en la cadiera y, tras añadir leña seca, acerca la mesa y se pone a escribir)
Pilar: La soledad de mi alma trataba de acoger con cariño a todos los amores que querían entrar. Pero la realidad venía y me hundía en la desesperación.
¿Conoces dónde crece la hiedra de la indiferencia? El amor se ahoga. Es la oscuridad y el silencio. No existe nada. Solo es un temblor frío.
¿Qué es un hombre que ha perdido su amor? ¿Qué? ¿Qué puede hacer? No me vale que digas: ¡hay otros amores! La ausencia de ese amor produce gemidos que permanecen ahí durante mucho tiempo.
Ya no recordaba qué era amar. El Árbol de la Vida, alumbrado por las antorchas de Hécate, custodiaban la esperanza en la resurrección de un nuevo amor, como aquel que terminó.
Por fin, bajo el cedro de la ilusión, tras el Diluvio del olvido, surgió nuevamente cubierto de generosidad, protegido de las espinas que asomaban en el camino. Y fue capaz de llegar hasta donde duerme el dragón dorado que guarda los amores eternos.

(Sonríe dulcemente. Pausa.)
Eva: Siéntate a mi lado y háblame de Venus y luego de Júpiter, del amor y de guerra. Esperaremos que la Luna nueva esté sobre Libra, y solo hablaremos de amor. ¿Sabes? : en mis sueños aparece, dentro de una esfera transparente, un tiovivo que gira, gira y gira... una bella mujer cabalga desnuda sobre un dragón de siete cabezas que arroja fuego por los ojos... yo formo parte del cuerpo del Unicornio Blanco que, rampante, relincha sonidos terribles.
Siempre dando vueltas, vueltas, vueltas... arriba y abajo... alargamos los brazos para unir nuestras manos que son de pluma blanca, pero... no podemos... arriba y abajo... vueltas y mas vueltas...
La frágil transparencia del cristal de la esfera me deja ver... me deja verla... me deja verme dando vueltas, siempre huída, siempre retorno... Cautivos y perturbados lentamente ¡inexorable destino¡ por un deseo que exalta los sentidos...
Y de la esperanza, ya nada, o casi nada queda, salvo los poemas.

(Solo la lumbre del lar alumbra la estancia. Atho se queda contemplando el baile de las llamas y se baja el telón. Fin del último acto.)

ATHO
Lunes, 23 de Mayo de 2005 12:33 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

CLARO

330_0000.jpgEntre estos viejos árboles, un nudo de nubes amordaza las últimas estrellas y se espanta el silencio del bosque.
Centauros de colores sobre las zarzamoras, dibujan dédalos misteriosos, por donde se pierden las mariposas.
Los cuervos, portadores de las almas de los condenados, señalan el camino que lleva al otro lado del ocaso los perfumes del otoño.
Miro por doquier bajo un fardo de dudas a las cigarras que custodian el umbral del paraíso.
Huelo su piel, como un perro su presa. Leo por todo su vientre, los trazos trenzados de un pentagrama imposible. Son los últimos poemas de amor, que hacen precipitar de golpe, mi tórrida pasión, dentro de una música de pétalos y lluvia.

ATHO
Viernes, 04 de Marzo de 2005 08:08 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

SOB RE EL CESPED FRESCO

gah_lrg_002.jpgPRIMER ACTO:

(De fondo, un bosque con los colores del otoño.)

ATHO:
( Pensativo. Sentado en un tronco hueco caído sobre un lecho de hojas amarillas)
¿Cómo agradecer los comentarios a “Yo intento escribir?”
( Mira el rastro de seda que va dejando una araña sobre las ramas secas de la última tala de robles. En su mano derecha lleva una rama de fresno. Golpea las hojas, que saltan y vuelan para volver a caer rotas en mil pedazos de colores. Sigue pensativo.)
... tan difícil me resulta comentar sus textos como difícil expresar cuán agradecido estoy de los suyos.
( Mira el cielo por donde ve cruzar a las grullas que, en formación, vuelan sobre el bosque)
... estas ya regresan del norte de Europa, allí se han amado, y vuelan a sus cuarteles de invierno.
( De uno de los bolsillos grandes del tabardo, saca un cuaderno y un bolígrafo de tinta negra y fina)
...vamos a ver qué dice Rosa: “ no dejes de escribir” ... No lo voy a dejar ¿sabes? es mi otra vida, o, mejor dicho, mis otras vidas. ¿Sustituir olivera u olvidado? ... olvidando, creo que no debo. Me parece literario “ olvidar su vuelo”. ¡Algo imposible para las aves! ¿No crees? Veamos, “olivera”, ya me duele cambiar uno de mis árboles preferidos. Verás, voy a sustituirla por “ se acurrucaron en los huecos de los árboles olvidando su vuelo.
( Aparta con su dedo índice y pulgar de la mano izquierda dos hojas que han caído sobre su libreta de apuntes)
... bueno, vale, así queda. Le daré las gracias por sus observaciones.
(Pausa. Se mira el reloj de muñeca. Pasa hoja, y recuerda: el camino que lleva al río está cubierto de rosada)
... Carmen Amarilis: ¿Sabes? Los vencejos también tienen las alas en forma de guadaña.
( Se levanta y camina lentamente. Se escucha el trino de algunos pájaros del bosque. Piensa en voz alta)
Lola: Tú sabes de abrazos de mar, y yo de estos remolinos de río bravo, que acaba de nacer cerca del ibón que tiene bufanda de nieve, y quiere besar tus palabras. Gracias.
( Se apoya en una roca brillante y ordena sus pensamientos)
... ¡jo! Alena, tú de monja. ¡Vaya! Debí decir ¡jo! Alena, ¿tú monja? ¡Fuera la “de”! Abrazos.
( Se sienta al lado de la peña que le ha servido de mesa, y apoyando la espalda, sigue pensando en voz alta)
... y a Luis E., ¡Qué! ... que tiene razón: al puntuar, me sucede como a este torrente, baja entre piedras que no están rodadas, y se permite el lujo de pasar por encima, sin permiso de las aristas. Gracias Luis otra vez.
( Aparece al otro lado del río un jabalí con intención de beber pero, al ver a Atho, se escapa, dejando gruñidos y olor a pelo salvaje)
Ophir: tu nombre me suena a oro, marfil, Salomón, Hiram, señor de Tiro, Arabia Feliz, Yemen... pero... yo soy el fascinado.
( Cae el telón)

SEGUNDO ACTO.
( Fondo: una senda paralela al río que lleva a una cabaña de montaña)

ATHO:
( Se levanta. Sigue la senda que le lleva al refugio. La chimenea humea, cubre el espanta-brujas con un humo espeso y negro. En voz alta sigue pensando.)
... está ardiendo la madera húmeda, voy a atizar el fuego, no vaya a apagarse. Hace frío, estas primera nieves se dejan sentir.
(Entra en la vivienda. Deja el palo, cuaderno y bolígrafo sobre la mesa. Se sienta en la cadiera y, tras añadir leña seca, acerca la mesa y se pone a escribir)
Pilar: La soledad de mi alma trataba de acoger con cariño a todos los amores que querían entrar. Pero la realidad venía y me hundía en la desesperación.
¿Conoces dónde crece la hiedra de la indiferencia? El amor se ahoga. Es la oscuridad y el silencio. No existe nada. Solo es un temblor frío.
¿Qué es un hombre que ha perdido su amor? ¿Qué? ¿Qué puede hacer? No me vale que digas: ¡hay otros amores! La ausencia de ese amor produce gemidos que permanecen ahí durante mucho tiempo.
Ya no recordaba qué era amar. El Árbol de la Vida, alumbrado por las antorchas de Hécate, custodiaban la esperanza en la resurrección de un nuevo amor, como aquel que terminó.
Por fin, bajo el cedro de la ilusión, tras el Diluvio del olvido, surgió nuevamente cubierto de generosidad, protegido de las espinas que asomaban en el camino. Y fue capaz de llegar hasta donde duerme el dragón dorado que guarda los amores eternos.

(Sonríe dulcemente. Pausa.)
Eva: Siéntate a mi lado y háblame de Venus y luego de Júpiter, del amor y de guerra. Esperaremos que la Luna nueva esté sobre Libra, y solo hablaremos de amor. ¿Sabes? : en mis sueños aparece, dentro de una esfera transparente, un tiovivo que gira, gira y gira... una bella mujer cabalga desnuda sobre un dragón de siete cabezas que arroja fuego por los ojos... yo formo parte del cuerpo del Unicornio Blanco que, rampante, relincha sonidos terribles.
Siempre dando vueltas, vueltas, vueltas... arriba y abajo... alargamos los brazos para unir nuestras manos que son de pluma blanca, pero... no podemos... arriba y abajo... vueltas y mas vueltas...
La frágil transparencia del cristal de la esfera me deja ver... me deja verla... me deja verme dando vueltas, siempre huída, siempre retorno... Cautivos y perturbados lentamente ¡inexorable destino¡ por un deseo que exalta los sentidos...
Y de la esperanza, ya nada, o casi nada queda, salvo los poemas.

(Solo la lumbre del lar alumbra la estancia. Atho se queda contemplando el baile de las llamas y se baja el telón. Fin del último acto.)

ATHO
Sábado, 22 de Enero de 2005 01:10 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

FINAL

318_2.jpgEl rocío, embajador de la aurora, inventa sueños con caligrafía de luz, rasguños de poemas secretos, que nombran sentimientos de diferente manera, y los transforman en un brebaje alucinógeno.
Todo el azul sigue colgado de los tejados y del bosque silencioso. Tu huella pasada a fuego, es ahora, algo que no se ve, como las profecías de las sacerdotisas del oráculo de Delfos, perdidas en el infinito.
Tuve que olvidarte, y quedé como muerto. Nunca más nos volveremos a ver, pues me he transformado en viento. Me importa lo que soy, no adonde voy.
Debajo de aquel sueño, nunca se vieron los que de verdad era. Eran tierras cubiertas de agujas secas de pino.
El dolor purificó mis egoísmos. La cadena de aquellos sentimientos se ha exilado del pasado, y peregrinan en busca de otras aventuras. La vida es puro deseo, hay que construir ilusiones a nuestra semejanza, si no quieres morir de angustia.
Un nenúfar grande, redondo y amarillo, flota sobre la tranquilidad de este hombre atento a un nuevo amor, no en tensión, si eufórico, porque estoy creando, y he ocultado furtivamente las heridas que dejó tu despedida.
Domingo, 02 de Enero de 2005 11:43 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.

YO VI AL UNICORNIO

bird_plains_face.jpgPues sí, con aquella mujer me pasó como en la canción de Thibaut, que dice:

“Soy semejante al unicornio
que queda atónito al mirar
cuando contempla la doncella.
Tanto goza con su tormento
que cae exánime en su regazo;
amor y mi señora, en verdad:
Tiene mi corazón, y no puedo recobrarlo.
Señora, cuando ante vos me hallé,
y os vi por primera vez,
mi corazón tanto se estremeció
que quedó con vos, cuando os dejé.
Entonces fue llevado sin rescate,
cautivo a la dulce prisión
cuyos pilares son de deseo,
sus puertas de hermoso mirar
y sus cadenas de buena esperanza.”

Yo vi a uno de los unicornios. Estaba sobre el regazo de una mujer, y tetaba de sus pechos virginales. Bebía y, parecía embriagado. Pero... cual fue mi sorpresa, la doncella murió. La muchacha no era virgen, mató a la joven, por corrupta e impura.
Me fui entre los árboles, lejos del corazón del bosque. Aquel no era mi unicornio. El mío tiene cuerpo equino, cabeza cervuna, rabo de jabalí y cuerno tricolor. Él me proporcionó el “Khutu”, cuerno amarillo, de joven unicornio, muerto por malvados cazadores de la estepa.
El veneno no me produce efecto si lo llevo colgando de mi cuello. Y lo más importante: Si alguna dama me ofrece sus amores o, yo brindo los míos, y, tanto unos como los otros no son de ley, se desprende un aroma que adormece. De seguir en el empeño, puedo morir en la desesperación: No conseguir el verdadero amor.
Y se lo dije, le dije el secreto del unicornio: “ ËL nos aniquilará, pues, estos amores nos atormentan”. Y seguí amándola desesperadamente, no hice caso, y ella murió. Y la sumergí en el lago. Y ahora quiero encontrar al Unicornio para devolverle el “khutu”.
Si me enamoro otra vez, no quiero saber el final por anticipado.

Esto sucedió en el mes que, el onagro rebuzna doce veces por el día y, doce veces por la noche. Era el tiempo del equinoccio.
Jueves, 25 de Noviembre de 2004 11:42 #. Tema: RELATOS No hay comentarios. Comentar.


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