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Resumen
- 15/07/2005 23:33 - EL ALACRAN NO ES FELIZ SOBRE LA PIEDRA
- 26/07/2005 09:37 - FINAL
EL ALACRAN NO ES FELIZ SOBRE LA PIEDRA
Este día, coloso paciente de si mismo, colecciona colores ámbar con manos transparentes. El viento columpia olores trigo y cebada. En el horizonte remoto, mazorcas de nubes cabalgan sobre una marquesina que protege un cielo impoluto.Una música confusa entre la arboleda se mezcla con un silencio bíblico. El verano se funde serenamente sobre el tejado de pizarra gris.
La pista llega limpia al edificio completamente vacío de vida. Un pueblo absurdamente colgado de unos riscos, pequeño pero lleno de magia, se divisa desde la puerta de entrada. En los campos de cereal, las espigas inclinan su pesada cabeza esperando ser tragadas por las fauces de las máquinas. El esfuerzo de los agricultores modifica la expresión de sus rostros morenos.
Los gorriones parecen clamar más belleza para la campiña. El río arcaico se va deteniendo en el valle, cansado de turbar la paz en los barrancos de su montaña natal.
Se ha terminado la labor por hoy. Los árboles cobijan en sus copas a los alegres pájaros, y bajo su sombra, a los campesinos. Unos, picotean en las higueras sus frutos de piel oscura que se abren rojos. Otros, beben vino en bota de cuero, que también brilla rojo, entre bocado y bocado de pan y jamón.
El silbido de un tren que cruza el valle espanta las aves que, trinando, se sumergen en la profundidad del bosque próximo.
Dentro, el humo de un cigarrillo cubre como un sudario, los pensamientos que salen tristes a morir sobre la mirada de los ojos del recién llegado que, habla solo:
“Niebla, amiga del alba, levántate. Nostalgia, negror de surcos interminables, aléjate. ¡Oye esta música! ¡Qué distinta! ¡Qué lejanía! Aquello, veneración y amor, caricias de corolas azules. Esto, recodos de viento que aúlla, sombras de olvidos. Huyo torpe, misérrimo, abrumado. No sé la causa de tu adiós. Amargo orujo endrino. Callé y no lloré. Dijiste: ¡Nada que hacer! ¡Oh triste razón! Te amé más allá de las nubes que se agarran a esas montañas. Amé las noches pasados contigo, desesperado por alcanzar el paraíso. Cuando me acariciaban tus manos llenas de infinitos, ocultabas que querías no amar. Traspasaste la vidriera gótica de mis poemas con el vértigo de tus silencios. Me decías que, gracias a sus colores, pudiste ver por primera vez el baile de luna. No me amaste. Mi castillo de ilusiones lo vi girar con fuerza cuando se deshacía en el mar. Se perdió… Vivías deprisa, sin empezar a leer el relato que nunca podía terminar. No debí suplicarte, como manos de mendigo, limosna de amores”.
Es víspera de San Juan. Las llamas de las hogueras se están muriendo sobre los rescoldos cuando sale a pasear entre los tilos que llevan a la glorieta.
No tiene un ramo de menta, o de rosas, o de espino negro, o de malvas húmedas de rocío, para conjurar la buena suerte.
Se refugió en su propio mundo, envuelto en sus fantasías amorosas, se alejó de la realidad. Tenía miedo de la vida que le rodeaba.
Pensaba:
“Dicen que somos huéspedes en la tierra, exiliados de un paraíso, pero a mi me gustaba ese destierro. El destino me empuja a otro sitio, mas ¿a dónde? ¿ al vacío?”
El amor para ella fue como la flor de los prados, pronto se mustió, se desvaneció. Por eso él, ante la brevedad, se siente más herido.
Las noches de tórrida pasión le han dejado a él, una huella pétrea. Para ella, fueron como la geometría de las dunas del desierto, cambiaron con el viento.
ATHO
FINAL
El rocío, embajador de la aurora, inventa sueños con caligrafía de luz, rasguños de poemas secretos, que nombran sentimientos de diferente manera, y los transforman en un brebaje alucinógeno.Todo el azul sigue colgado de los tejados y del bosque silencioso.
Tu huella pasada a fuego, es ahora, algo que no se ve, como las profecías de las sacerdotisas del oráculo de Delfos, perdidas en el infinito.
Tuve que olvidarte, y quedé como muerto. Nunca más nos volveremos a ver, pues me he transformado en viento. Me importa lo que soy, no adonde voy.
Debajo de aquel sueño, nunca se vieron los que de verdad eran.
Eran tierras cubiertas de agujas secas de pino.
El dolor purificó mis egoísmos. La cadena de aquel/os sentimientos se ha exilado del pasado, y peregrinan en busca de otras aventuras. La vida es puro deseo, hay que construir ilusiones a nuestra semejanza, si no quieres morir de angustia.
Un nenúfar grande, redondo y amarillo, flota sobre la tranquilidad de este hombre atento a un nuevo amor, no en tensión, si eufórico, porque estoy creando} y he ocultado furtivamente las heridas que dejó tu despedida.

